(a Joyce Miranda Leão, que lleva la risa en los ojos.)
Hoy, quisiera ser el viento
O um pajarito de los matorrales, selvaje e incontible.
Quisiera mirarte de reojo
Y partir disparado por las ramas,
Escamoteándome y, agazapado,
Robarte la imagen que vive dentro de tu risa.
De soslayos, aquí y allí,
Mis rastros dibujados entre las hojas se te revelarían
— ¿me buscarías?
Yo tendría tu sien capturada
Y la sangre a mover mis alas
Y a bermejear mis luceros
— así como el lucero del alba —
Y a latir en mi pecho.
Al final, en cambio de tu nombre,
Huiría mi corazoncito de ave,
Llevándome junto.
Posaríamos un día donde estuvieras
Y al tu lado, con un silbo suave, selvaje e incontible,
Te haríamos parecer que el viento te conocía
Como conoce el mar y la montaña
Que acaricia y viste, diciendo sus nombres.
20/09/09
Hoy, quisiera ser el viento
O um pajarito de los matorrales, selvaje e incontible.
Quisiera mirarte de reojo
Y partir disparado por las ramas,
Escamoteándome y, agazapado,
Robarte la imagen que vive dentro de tu risa.
De soslayos, aquí y allí,
Mis rastros dibujados entre las hojas se te revelarían
— ¿me buscarías?
Yo tendría tu sien capturada
Y la sangre a mover mis alas
Y a bermejear mis luceros
— así como el lucero del alba —
Y a latir en mi pecho.
Al final, en cambio de tu nombre,
Huiría mi corazoncito de ave,
Llevándome junto.
Posaríamos un día donde estuvieras
Y al tu lado, con un silbo suave, selvaje e incontible,
Te haríamos parecer que el viento te conocía
Como conoce el mar y la montaña
Que acaricia y viste, diciendo sus nombres.
20/09/09